Lecturas de una resaca política

Ya se sabe. Las grandes fiestas acarrean siempre una resaca fuerte. Esto ha sido el caso de todos aquellos que celebraron el éxito del referéndum del 23 de Junio. La fiesta duró una noche y de entrada al nuevo día empezó la resaca entre los invitados. La misma comenzó también para los defensores de la permanencia del Reino Unido en los dos lados del Canal de la Mancha, pero sin fiesta previa.

Aún es difícil prever qué va a pasar exactamente, pero los sucesos permiten ya algunas lecturas sobre diferentes aspectos.

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La Europa que yo no quiero

Hay momentos en la vida donde te das cuenta que tus ideas y la realidad no sólo no concuerdan, sino que han emprendido diferentes rumbos. Conforme pasa el tiempo se alejan cada vez más. Es algo que está pasando entre mis ideales acerca de la integración europea y la realidad.

Hagamos un poco de memoria. En verano del año pasado, la Troika “concedió” una nueva línea de créditos a Grecia, que estaba al punto de llegar a suspensión de pago. Desde los países socios de la UE y bajo la batuta del Ministro de Finanzas Wolfgang Schäuble y su pareja de hecho, la cancillera Angela Merkel, se impusieron una nueva serie de condiciones cuya severidad ya se ha comentado muchas veces. Lo que quiero resaltar es el tono utilizado en el documento que tuvo que firmar el gobierno griego. También me gustaría recordar que muchos políticos europeos ya no tenían el menor reparo de hablar de un Grexit como posible solución, algo a que tanto el sentido de solidaridad como el sentido común reclaman oponerse.

Un país que ingresó en la Comunidad Económica Europea, sólo tras superar el veto del presidente francés De Gaulle con su política de la silla vacía, fue el Reino Unido. En 1973, cuando el Reino Unido finalmente consiguió su ingreso, el proyecto europeo era muy interesante por la unión aduanera y la perspectiva de formar parte de un mercado común europeo. Desde el gobierno de Margaret Thatcher, la política de tira y afloja ha sido la tónica en las relaciones bilaterales entre Londres y el conjunto de los países miembros, porque como bilaterales es como deberíamos caracterizarlas. El rechazo de la moneda común o el intento por parte del Reino Unido de limitar la vigencia jurídica de la Carta de los Derechos fundamentales de la Unión Europea son algunos de los hitos de esta relación de conveniencia. La penúltima hazaña por parte de los “líderes” europeos fue bajarse el pantalón ante la amenaza del Brexit, exigido tanto por los  extremistas del partido de Cameron como del UKIP (United Kingdom Independence Party). 

Digo la penúltima hazaña, porque los jefes de gobierno de Europa apenas han tenido tiempo para subirse el pantalón y abrochar el cinturón porque, para no jugársela con las voces más populistas dentro de sus partidos y de su electorado, han tardado casi nada en volver al Strip poker europeo para firmar el acuerdo entre la UE y Turquía. Desde las doce de la noche del 20 de marzo, las fronteras externas están cerradas y la devolución de refugiados se facilita con una ayuda de seis mil millones euros.

UE_TURK

El acuerdo entre Europa y Turquía es sólo un paso más en el reciente rumbo que ha tomado Europa con esta nueva generación de políticos que forman parte del Consejo Europeo simplemente por el hecho de ser jefes de gobierno, sin compartir las ideas que tenían en mente los fundadores del proyecto europeo. Para los nuevos el principio de solidaridad vale tan poco como para esa manada de xenófobos que bloquean autobuses, incendian asilos de refugiados y votan a partidos de extrema derecha porque en su estrechas mentes no caben más personas.  Para que no quepa la menor duda: Preferiría hacer un intercambio de esa manada de cabezas huecas con los “habitantes” de los campos de refugiados, para que las personas que huyen de la violencia tuvieran un futuro y de paso volvería el civismo a regiones como Sajonia y Sajonia-Anhalt.  No es de recibo ingresar en un país democrático (1991), formar parte de una organización internacional dos años más tarde (de hecho es supranacional, pero esta es otra historia), disfrutar de todo el apoyo económico y político que traen estos cambios, y pensar que nadie más tiene derecho a estas ventajas. Pero estoy divagando y vuelvo al tema.  

Ahora, con este acuerdo con el líder Erdogan y su visión particular de la democracia, se ha enterrado también uno de los derechos más fundamentales, el derecho al asilo político, por el simple motivo de que los gobiernos de este continente, que obtuvo en 2012 el Premio Nobel de la Paz, no quisieron ponerse de acuerdo sobre el reparto de los refugiados.

Admiro a las personas que, a pesar de todos los contratiempos, se dedican a rescatar y ayudar a las personas que han dejado atrás sus familias, sus casas y sueños entre las ruinas y han emprendido este largo viaje por el deseo de sobrevivir.

Lesbos

Voluntarios en la isla de Lesbos

Me quiero quedar con esta idea humanista de Europa, idea que defienden de forma altruista los miles de integrantes de las ONG e iniciativas civiles en nuestro continente. Las instituciones europeas desde luego no la representan. En este vídeo de Médicos sin Fronteras podemos hacernos una idea de la situación de los refugiados desde el campo de refugiados de Zaatari en Jordania hasta el puesto fronterizo de Croacia. El vídeo fue grabado con una cámara de 360 grados, lo que nos permite explorar más el entorno. 

 

Ian Murdock

¿A quién conocemos del mundo de la informática? Desde luego a Steve Jobs. Quizás tengas un iPad o un iPhone. Vemos el rostro de Jobs en la portada de alguna biografía oficial o no oficial. También se ha hablado mucho de Bill Gates, el fundador de Microsoft. ¿Y después? Quizás nos suenan Larry Page y Sergy Brin, los fundadores de Google. ¿Pero quién es Ian Murdock?

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Las hogueras del sentido común

Desde el 20 de diciembre nada parece ser lo mismo que antes. No hay un claro vencedor en el Congreso, han entrado dos nuevos partidos, nadie está contento del todo y aún no sabemos qué colores se llevarán en el próximo gobierno. Todo depende de hasta qué punto los líderes  estén dispuestos a hacer concesiones. Y mientras tanto… el norte de nuestra península está en llamas.

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Midiendo el progreso social – segunda parte

Midiendo el progreso social – segunda parte

En Midiendo el progreso social – primera parte vimos el motivo por qué tanto políticos como analistas económicos se fijan mucho en la medición del Producto Interior Bruto cuando hablan del progreso económico de un país. Cuando se presentó por primera vez en 1934, su inventor, Simon Kuznets, entregó una herramienta útil que ayudó al gobierno estadounidense a hacer frente a la crisis económica que estaba sacudiendo gran parte del mundo. Sin embargo, estos datos no dicen nada sobre la situación económica de personas reales. ¿Quién disfruta cuando el PIB crece de un año al otro? ¿Quién sufre cuando la economía se contrae durante más de un período?

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Midiendo el progreso social – primera parte

Midiendo el progreso social – primera parte

Todo son ciclos

Cuando en los medios hablan de la economía, escuchamos a menudo frases como la economía crece, la economía entra en recesión, la economía se contrae, etc. Estas expresiones y otras más se refieren a los ciclos económicos que son las curvas que conocemos de los medios. Cuando las curvas ascienden, toda va bien, los gobiernos se exaltan por su buena gestión y cuando las curvas se inclinan hacia abajo, es la hora de la oposición. Quizás aplazamos la compra de una lavadora en la que habíamos pensado durante mucho tiempo, y nos ponemos a la espera que las cosas cambien. Pero, ¿qué es realmente lo que se esconde detrás de conceptos de crecimiento, boom y recesión?

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