Lecturas de una resaca política

Ya se sabe. Las grandes fiestas acarrean siempre una resaca fuerte. Esto ha sido el caso de todos aquellos que celebraron el éxito del referéndum del 23 de Junio. La fiesta duró una noche y de entrada al nuevo día empezó la resaca entre los invitados. La misma comenzó también para los defensores de la permanencia del Reino Unido en los dos lados del Canal de la Mancha, pero sin fiesta previa.

Aún es difícil prever qué va a pasar exactamente, pero los sucesos permiten ya algunas lecturas sobre diferentes aspectos.

Brexit

Primera lectura: ¿Es legítimo poner a referendo una cuestión tan crucial como la pertenencia a una organización internacional? La lista de referendos en los que se decidieron cuestiones cruciales como la firma de Tratados Europeos e incluso la Constitución para la Unión Europea es larga, y algunas veces se votaba en estas decisiones con el fin de confirmar o rechazar la política del propio gobierno, sin preocuparse más de la cuestión europea. También valdría preguntarse quiénes de los votantes estarían suficientemente informados sobre los temas. El Documento para la Constitución Europea que fue vetada en referendos en Francia y Países Bajos, contiene 484 páginas.

Si presuponemos que decisiones de tal envergadura deben someterse a decisión popular, ¿qué mayoría podemos considerar suficiente para llegar a la conclusión de que es el pueblo -en este caso el británico- el que ha optado por una determinada posición? El 51,9 % forman la mayoría simple, suficiente para decisiones políticas de menor importancia, pero es difícil legitimar una decisión como la del BREXIT con una mayoría simple. Más que una legitimación de los británicos parece una brecha entre los británicos que no se sabe si se va a cerrar alguna vez en el futuro. Pero es tan sólo una brecha entre muchas otras.

Segunda lectura: ¿Puede ser ético que la mayoría que ha votado por el “out”, en sus mayoría sean personas que ya no tienen que luchar por ganarse la vida? Al 58% de las personas que votaron a favor del Brexit les quedan aproximadamente 16 años de vida con la decisión que han tomado, pero ya no tienen que “buscarse la vida” porque están recibiendo su pensión.

Brexit

Tercera lectura: Los ciudadanos escoceses y de Irlanda del Norte votaron en su mayoría por la permanencia en la Unión Europea, lo que supone una posición opuesta a la de los ciudadanos ingleses. Las primeras declaraciones apuntaban a la posibilidad de unirse en el caso de las dos Irlandas, y de celebrar un nuevo referendo con la opción de abandonar el Reino Unido, en el caso de Escocia. Alyn Smith, eurodiputado escocés, fue claro y apasionado.

La idea de una salida de Escocia del Reino Unido suscitó muestras de simpatía, especialmente después de la apasionada declaración de Alyn Smith. Pero esta idea no ha sido vista con buenos ojos por todos. Mariano Rajoy, anterior jefe de gobierno que después de las últimas elecciones del 26 J ha decidido volver a darse el baño en las multitudes, tardó casi nada en rechazar cualquier negociación con Escocia. Aparte de la observación de que estas decisiones se toman en el Consejo de la UE, del que él forma parte pero donde no podrá imponer su punto de vista (¿en qué idioma querría hacerlo, by the way?), su posición de rechazo hacia tal idea es comprensible, teniendo en cuenta que el nacionalismo en Cataluña y el País Vasco lleva mucho tiempo ya preparando el terreno.

Cuarta lectura: Si Escocia celebra otro referendo y juega con la opción de abandonar el Reino Unido, en Bruselas se tiene que hacer la pregunta de cómo tratar los nuevos nacionalismos que están apareciendo en el mapa europeo. La Unión Europea está compuesta por 28 Estados nacionales, pero Bruselas mantiene también estrecho contacto con las regiones. Muchas regiones mantienen delegaciones en Bruselas e intentan evitar los límites que les puedan poner los gobiernos centrales en sus países a traveś del contacto directo. Las pretensiones de Escocia muestran una vez más que la relación del centro de poder de la Unión Europea con las regiones europeas es una espada de doble filo. Si se decanta por negociar directamente con Escocia, tendrá que defender su postura delante de sus Estados Miembros y a la vez tendrá que hacer frente a nuevas solicitudes. ¿Qué distribución del poder queremos en el futuro? ¿Un escenario donde muchas pequeñas regiones negocian directamente con el centro de poder en Bruselas, en detrimento de los Estados Nacionales? Es muy probable que Escocia sea solamente un primer síntoma de un cambio en el escenario europeo.

Quinta lectura: Nigel Farage ha conseguido su  objetivo que había estado persiguiendo durante 15 años. David Cameron ha jugado alto y ha perdido. Indudablemente va a entrar en los libros de historia, aunque sea sólo como un tonto de remate ejemplar. Pero lamentablemente no se puede limitar el asunto a esta combinación de ambición desmesurada y falta de visión política. La cuestión que ha aparecido de la grieta que han abierto Nigel Farage, Boris Johnson y David Cameron, es esta: ¿Cómo puede una democracia defenderse contra la manipulación por parte de un puñado de políticos que están dispuestos a hacer todo por el poder? Esta es una de las cuestiones centrales de la Ciencia Política. Recordemos que ninguno de los tres están ya disponibles: “Cameron de la Isla” dimitió nada más darse a conocer el resultado, Johnson no se va a presentar para las elecciones y Farage ha dimitido también para “recuperar su vida”.

“Todo Estado miembro podrá decidir, de conformidad con sus normas constitucionales, retirarse de la Unión.” (Artículo 50 del Tratado de la Unión Europea) La cuestión ahora es: ¿Quién lo hará?

¿Conclusión?

Hay muchos mecanismos como la división de los poderes, controles parlamentarios, la libertad de prensa, etc, pero una de las claves sigue siendo la de una cultura política en la que se favorece el debate basado en respeto mutuo y en informaciones, no en simplificaciones para captar votos. Los ciudadanos haríamos bien -en ambos lados del Canal- en desoír los discursos simplicistas.  

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2 comentarios en “Lecturas de una resaca política

  1. Totalmente de acuerdo con la conclusión, pero yo no dudo a cerca de los referendos y consultas, eso siempre, para bien o para mal. Las sociedades tienen el mismo derecho a equivocarse como a acertar y por eso mismo el deber de asumir las consecuencias. Con respecto a la mayoría que debería considerarse para vincular una acción a una votación también estoy de acuerdo contigo; las mayorías simples solo dan razón a los partidos que las obtienen y más bien sirven para dividir más la sociedad que para buscar puntos de encuentro.
    Muchas gracias por tus reflexiones,para mi es como sacudir el árbol y estar subido en el, me haces parar a pensar. Gracias.

    • Todos nos equivocamos y las sociedades como tales también. Para esto no hay que ir más lejos que la generación de los Nazis en mi país. La aparición de los Nazis fue acompañada por falta de cultura política. Es precisamente por esto por qué no me gustan los referendos.
      Muchas gracias por tu comentario, Santiago.
      Un abrazo

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