Las hogueras del sentido común

Desde el 20 de diciembre nada parece ser lo mismo que antes. No hay un claro vencedor en el Congreso, han entrado dos nuevos partidos, nadie está contento del todo y aún no sabemos qué colores se llevarán en el próximo gobierno. Todo depende de hasta qué punto los líderes  estén dispuestos a hacer concesiones. Y mientras tanto… el norte de nuestra península está en llamas.

Parece casi simbólica la aparición de los primeros incendios en Galicia pocos días antes de las elecciones generales. Al principio parecían incendios aislados, pero pronto aparecieron más de 100 incendios de forma simultánea en Galicia, Asturias, Cantabria y el País Vasco. Desde hace años se sospecha que la mano humana está detrás de la mayoría de los incendios, sea por descuido o intencionadamente. En este caso, en tan solo una semana se han producido más de 100 incendios en regiones bastante alejadas, pero todas con el mismo rasgo de ser zonas montañosas, lo cual hace difícil pensar que sea una casualidad.

Archivo_000Aunque aún es pronto para decir cuáles han sido las causas que hay detrás de cada incendio, sí conviene recordar que las voces alertaron sobre un aumento de incendios provocados. ¿Por qué?

El 21 de noviembre el Consejo de Ministros aprobó la modificación de la ley 43/2003, la llamada Ley de Montes. Esta ley regula varios aspectos relacionados con el mantenimiento de los montes, entre ellos las formas de actuación en caso de incendios. Una de las modificaciones más polémicas es la del artículo 50, titulado Mantenimiento y restauración del carácter forestal de los terrenos incendiados. Según la primera versión de esta ley (de 2003), todo terreno incendiado queda protegido durante al menos 30 años para su regeneración vegetal. Sin embargo, el Gobierno central ha modificado este artículo de tal manera que se puede acortar este plazo a tan solo un año. La modificación de este artículo incluye excepciones que permiten a la Comunidad Autónoma en cuyo territorio se produce un incendio, decidir si se puede acortar el plazo de 30 años previstos para la regeneración. En el caso de que “concurran razones imperiosas de interés público de primer orden que deberán ser apreciadas mediante ley” o cuando se emite una directriz agroforestal que “contemple el uso agrario o ganadero extensivo de montes no arbolados en estado de abandono”, el plazo se reduce a un solo año. La definición de “interés público” es algo tan ambiguo como interesado. Podría ser de “interés público” recalificar el suelo quemado para su venta posterior, para su urbanización o para su venta a asociaciones privadas de caza, tal como salió a luz en Castilla – La Mancha.

La otra de las dos excepciones mencionadas, la conversión de terreno no arbolado-evidentemente el estado normal tras un incendio- en terreno de pasto, también es fácil de llevar a cabo porque requiere sólo emitir una directriz. Hay que tener en cuenta que los ganaderos reciben también ayudas europeas (en el marco de la Política Agrícola Común)  por cada hectárea de pasto, con lo cual es fácil imaginar lo lucrativo que puede ser adquirir nuevas hectáreas de pasto, no solo  por la superficie “ganada”, sino también por las subvenciones europeas. Aún es pronto para nombrar culpables, porque haría falta una investigación, pero es asombrosa la capacidad de previsión que ha mostrado el Gobierno, cuando en el artículo 58 suprimió a los agentes forestales la competencia de denunciar delitos directamente a la Fiscalía. Hasta el momento, los 6000 agentes forestales tenían la  la opción de denunciar cualquier delito medioambiental directamente a la Fiscalía, lo que aseguraba que se iniciaran investigaciones sin que otros intereses locales pudieran intervenir. Los agentes forestales son las personas que mejor conocen las zonas incendiadas y por su formación son los más capacitados para detectar las causas de un incendio forestal. También son, junto con los bomberos, las personas que arriesgan sus vidas en esta lucha contra la estupidez humana.

evolución incendios y dañosFuente: Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente

Incendios de esta magnitud son un desastre ecológico. Los de la última semana aparecieron 13 años después del hundimiento del petrolero Prestige delante de las costas gallegas. En 2005 se produjo el incendio forestal de Guadalajara, aparentemente también provocado. Durante el siguiente año ardieron alrededor de 86.000 hectáreas gallegas (dependiendo de la fuente consultada). Lo más sorprendente es la parsimonia con la que los gobiernos toman este asunto y la frialdad de las personas que provocan estos incendios por sus propios intereses. La regeneración dura décadas durante las cuales la zona quemada tiene que ser acotada totalmente. Sean las que sean las causas de los incendios, no es normal que en un país que se encuentra en pleno proceso de desertificación debido al cambio climático, se quemen nuestros pulmones por negligencia, por motivos económicos o simplemente por mala leche.

Como siempre, os dejo un vídeo para el final. Aparte de vivir esta tragedia en su propia piel, no hay nada más impactante que estas imágenes.

España en llamas es una página que ofrece gran cantidad de información sobre los incendios que se produjeron durante el año 2013, os recomiendo que la visitéis.

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