Fracking Europa

En Grecia, el «sí» al referéndum adelanta ligeramente al «no» pedido por Tsipras

Estamos a un día del referéndum en Grecia donde los griegos van a decidir la permanencia en el Euro o la salida. La situación es dramática porque parece que los bancos tienen liquidez tan sólo hasta el lunes. No tener dinero es más propio de un país que se encuentra en guerra, pero quizás sea la descripción más exacta de lo que está pasando este país.

Aunque en este blog siempre quería concentrarme más en escribir artículos sobre determinados temas en lugar de artículos de opinión – de estos ya hay muchos -, voy a saltarme hoy esta regla.

Ha habido muchos escenarios sobre una posible salida de Grecia de la zona Euro, donde unos dicen que no pasaría nada, mientras otros preven una fractura definitiva de Europa que en el peor caso podría acarrear el fracaso definitivo del proyecto europeo. Es difícil prever el futuro y los analistas políticos destacan más en destripar hechos pasados que dar una previsión medianamente acertada. Nadie lo sabe o nosotros, los ciudadanos normales, no lo sabemos. Tampoco importa mucho por ahora, lo que es más importante, es la situación de los griegos.

Llevo, como muchos, desde hace meses observando la cobertura de este drama en la prensa española, alemana, británica y en parte también americana. Las impresiones son, como no puede ser de otra manera, muy divergentes. Algunos medios reflejan de forma más o menos neutral la lucha de Grecia por salir de esto, pero otros medios, y ahí destacan varios medios alemanes y también españoles, crean una imagen de Grecia bastante ideologizada, en ambos países por diferentes motivos. En varios medios alemanes se ha presentado el actual gobierno de Tsipras como una banda de irresponsables que juegan sucio. De acuerdo, el camino entre la primera intervención de Varoufakis (“No hablaremos con la Troika”) y la quiebra definitiva del país ha sido muy corto pero, ¿en qué situación se encontraba el país? De momento, Grecia no tiene ninguna salida, porque tiene que devolver los créditos. Si alguien tiene problemas de imaginarse lo que significa esto, que mire en su entorno personal porque seguro que encontrará a alguien en situación de desempleo y con grandes problemas de hacer frente a los gastos, sobre todo si tiene una hipóteca. Creo que no es difícil ver la similitud entre las circunstancias de esta persona y extrapolar la situación a Grecia.

Por lo visto, uno de los escenarios de la troika prevé también una quita de las deudas de una forma similar a lo que ocurrió en el pasado: alargar el plazo de devolución de los créditos tanto que con la inflación prevista la devolución se hace mucho más llevadera. Digamos, es una forma más elegante de anular las deudas porque el plazo serían unos 80 años. No hace falta mencionar que hasta ahora ha sido el Eurogrupo que se oponía a estos planes, es decir, Merkel y su séquito europeo, por el mismo motivo por que Tsipras ha convocado el referendum. Ambos tienen que legitimizar su postura ante sus votantes.

Mañana los griegos decidirán si quieren quedarse en la zona europea o no. El gobierno Tsipras ya ha anunciado que dimitirá si los griegos deciden que sí. No sabemos qué va a pasar pero por una vez, a los griegos se les hace una pregunta sobre algo que les afecta directamente. Sea como sea el resultado, la humilliación que han experimentado los griegos en los últimos años se quedará grabada en la memoria de las personas, tanto en los mayores como en los jóvenes, sobre todo por estos últimos. La grieta entre norte y sur se está transformando en una fractura.

Una anécdota al final que no tiene nada que ver con Grecia. Geográficamente, Bruselas se encuentra en el centro de Europa, pero cuando uno observa la actividad parlamentaria, es difícil sustraerse de la impresión de que los eurodiputados – los representantes de los ciudadanos en el sistema político de la UE – viven en un mundo paralelo. El día 9, el Parlamento Europeo va a dedicir sobre una norma que tiene el objetivo de limitar la libertad de panorama, que consiste en que cada persona puede tomar fotos de edificios emblemáticos y compartir estas imágenes en las redes. Desde luego, cuando alguien comparte fotos del Tower de Londres en Facebook o las utiliza para ilustrar artículos en la Wikipedia, no hace nada malo. Lo único que hace es impedir que alguien haga su agosto con “imágenes oficiales” por las que pueda cobrar derechos de autor. Todo este proceso de elaborar la norma es resultado de la maquinaria de lobbyismo que es lo único que funciona siempre, independiente de las circunstancias políticas. La votación se celebra en un jueves, ya que los viernes los eurodiputados suelen estar de regreso a sus países.

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Un comentario en “Fracking Europa

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